El Control de Coste es la pantalla que responde a la pregunta que de verdad importa a mitad de obra: ¿voy dentro de presupuesto o me estoy pasando? No es un informe que montas a mano: se alimenta solo de lo que ya tienes cargado —el presupuesto aceptado, los compromisos, las facturas y los cobros— y lo pone todo en la misma pantalla, con el desvío frente a la línea base bien a la vista.
La clave es que compara tres cosas que normalmente viven separadas: lo que presupuestaste (tu línea base), lo que ya has comprometido (contratos y pedidos) y lo que realmente se ha facturado y pagado. El desvío no espera al final: aparece en cuanto firmas un compromiso por encima de lo previsto.
Antes de empezar: necesitas una línea base
El desvío se mide contra algo. Ese algo es tu presupuesto aprobado —el presupuesto aceptado más los extras aprobados—, que hace de línea base. Si la obra no tiene un presupuesto aceptado, el control funciona igual, pero no tendrá contra qué comparar y el desvío no dirá gran cosa. Así que primero:
- Ten un presupuesto aceptado (lo cuenta la guía Cargar y aceptar un presupuesto).
- Registra los compromisos y las facturas de la obra según vayan surgiendo.
Cuanto más al día estén esos datos, más fiable es lo que verás aquí.
Paso 1 · Abre el Control de Coste
Dentro de la obra, entra en «Control de Coste». Verás varios bloques; no hace falta leerlos todos a la vez, pero conviene saber qué te dice cada uno.
Paso 2 · Lee la fila que importa
Arriba tienes los grandes números de la obra, y se leen de izquierda a derecha como el ciclo del dinero:
- «Presupuesto Aprobado» / «Coste base aprobado» — tu línea base, lo que la obra debería costar.
- «Comprometido» — lo que ya has contratado con compromisos, tenga factura o no.
- «Facturado» — lo que los proveedores ya te han facturado.
- «Pagado» — lo que realmente ha salido de caja.
La «Desviación» (o «Diferencia») es el número que vigilas: cuánto se separa el coste real o comprometido de la línea base. En verde vas por debajo; cuando se dispara, sabes que hay que actuar —renegociar, frenar un capítulo— mientras aún puedes, no cuando la obra ya terminó.
El desvío se dispara con lo comprometido, no solo con lo pagado. Por eso registrar los compromisos a tiempo (la guía Compromisos: subcontratos y pedidos antes de la factura) es lo que hace que esta pantalla avise pronto en vez de tarde.
Paso 3 · Baja al detalle por capítulo y subcontratista
Un desvío global no te dice dónde está la fuga. Para eso tienes «Costes por Capítulo» y «Costes por Subcontratista»: el mismo dinero repartido según la fase que pusiste en cada compromiso y factura. Aquí ves si el sobrecoste es la fontanería, la estructura o un proveedor concreto —y con eso ya puedes tomar una decisión.
Paso 4 · Mira hacia adelante: la previsión de pagos
El control no solo mira lo gastado, también lo que está por pagar. En «Previsión de Pagos» y el «Flujo de Caja Mensual» ves cómo se reparte el dinero por los meses que quedan, con dos orígenes:
- «Programado» — pagos con fecha de vencimiento, según las condiciones de pago del compromiso.
- «Estimado» — compromisos sin calendario de pagos; el importe pendiente se reparte entre los meses restantes.
De ahí la insistencia en rellenar las condiciones de pago de los compromisos grandes: cuanto mejor las tengas, menos "estimado" y más "programado", y más fiable es la previsión de caja.
Y ahora, ¿qué?
- Si el desvío no cuadra, casi siempre es porque falta cargar algo: revisa que estén todos los compromisos y todas las facturas.
- Cierra el círculo registrando los pagos de cada factura, para que el «Pagado» y el flujo de caja sean reales.
Cada uno tiene su guía en esta misma sección.