La cronología es el registro, en orden de tiempo, de todo lo que va pasando en una obra: se sube un documento, alguien ficha, se firma un parte, se añade una subcontrata, entra un pedido de compra. No la escribe nadie —se anota sola, a medida que el equipo trabaja—, y por eso es la memoria fiable de la obra: dentro de tres meses, cuando nadie recuerde qué día pasó qué, ahí está.
Está en el panel y en la app, y muestra los mismos hechos. La diferencia importante es quién ve qué.
Dónde se ve
- En el panel (escritorio): dentro de una obra, el resumen incluye la sección «Eventos».
- En la app: dentro de una obra, la sección «Actividad» —«Cronología de eventos relevantes del proyecto»—.
Qué encontrarás en ella
Cada línea es un evento con su tipo y su momento. Verás cosas como «Archivo», «Registro de tiempo» (un fichaje), «Cita», «Parte de obra», «Foto», «Subcontrata», «Pedido de compra» o «Solicitud de material». Es un vistazo honesto al pulso de la obra sin tener que abrir cada módulo por separado.
No hay nada que rellenar. La cronología no es una tarea; es un subproducto de trabajar en Tabiquo. Si el equipo usa la app y el panel con normalidad, se llena sola.
Qué ve el cliente (y qué no)
Cada evento tiene una audiencia: hay hechos internos del equipo y hechos que el cliente también puede ver. Su app le muestra solo la parte pensada para él —el avance, las fotos, los hitos—, no el detalle interno. Así el cliente sigue la obra en directo, sin que tengas que redactarle un parte, y sin enseñarle lo que no le corresponde. Es lo que sustituye a los mensajes de «¿cómo va?» del grupo de WhatsApp.
No la confundas con el chat ni con las alertas
Las tres conviven en una obra y hacen cosas distintas:
- La cronología es pasiva: cuenta lo que ya pasó, no pide nada.
- El chat de la obra es para hablar y acordar cosas.
- Las alertas del panel señalan lo que requiere una acción.
Y ahora, ¿qué?
Cuanto más use el equipo la obra —fotos, fichajes, partes, documentos—, más rica es la cronología, y más fácil le resulta al cliente estar tranquilo sin llamarte. Para que el cliente la vea desde su móvil, primero hay que invitarlo: lo cuenta la guía Invitar al cliente a su obra.