Tabiquo es la plataforma donde vive una obra entera: quién ha fichado, qué se hizo hoy, qué documentos hay firmados, cuánto se ha certificado y qué incidencias están abiertas. Está pensado para estudios de arquitectura, constructoras y empresas de reformas, y para las personas que giran alrededor de una obra —el cliente y los trabajadores— que entran desde el móvil.
La idea de fondo es sencilla: dejar de tener la obra repartida entre un grupo de WhatsApp que nadie encuentra, un Excel que solo abre una persona y una carpeta de fotos sin fecha ni sitio. Cuando todo eso está en un mismo lugar, con quién lo hizo y cuándo, dejas de reconstruir la obra de memoria.
No hace falta que lo entiendas todo hoy. Esta guía es el mapa; cada pieza tiene después la suya.
Dos formas de usar Tabiquo
Tabiquo son dos cosas que se hablan entre sí:
- El panel de oficina (en el navegador, en
tabiquo.com). Es donde tú y tu equipo de oficina lleváis las obras: clientes, presupuestos, certificaciones, documentos, planificación, incidencias. Es la vista completa, con todos los números. - La app de móvil (iOS y Android). Es lo que llevan encima el trabajador y el cliente. El trabajador ficha, sube fotos y partes desde la obra; el cliente sigue el avance, ve sus documentos y aprueba presupuestos, sin tener que llamarte para preguntar cómo va.
Lo que uno mete por un lado aparece al instante en el otro. La foto que sube el operario a mediodía la ves en la oficina esa misma tarde, con la hora y el sitio en que se tomó.
Qué sustituye
Si hoy trabajas como la mayoría, Tabiquo viene a ocupar el lugar de tres cosas a la vez:
- El grupo de WhatsApp de la obra, donde las fotos y las decisiones se pierden hacia arriba y nadie sabe qué se acordó.
- Las hojas de cálculo sueltas de horas, presupuesto y seguimiento, cada una en el ordenador de una persona distinta.
- Las carpetas de documentos —contratos, planos, certificados— repartidas entre el correo, el escritorio y una nube que no comparte nadie.
No es que Tabiquo tenga "también un chat" o "también un Excel". Es que la información deja de vivir en herramientas que no se conocen entre sí.
Los módulos, por encima
Estas son las piezas principales. No las usarás todas desde el primer día —y algunas se encienden o apagan según el tipo de empresa que seas—, pero conviene saber que están:
- Obras. El contenedor de todo lo demás. Cada obra tiene su cliente, su dirección, sus fechas y su propio menú. Horas, fotos, documentos y dinero cuelgan de ella.
- Fichajes. El control horario de tus trabajadores desde la app, con hora, ubicación y foto. Sirve para el registro horario que pide la ley y para saber quién estuvo realmente en obra.
- Partes y diario de obra. El parte de trabajo diario (qué se hizo, quién, con qué) y el diario de obra oficial, con valor documental y firma. En estudios técnicos, aquí viven también los verbales y el libro de órdenes.
- Presupuestos y certificaciones. Presupuestos por partidas, con su PDF con tu logo; y certificaciones de obra (SAL) para cobrar por avance en las obras grandes. Puedes importar presupuestos en BC3.
- Incidencias. El registro de problemas de la obra, con su gravedad (menor, moderada, mayor, crítica), su estado y su coste. Cada incidencia lleva su número para poder referirte a ella.
- Documentos. Todos los archivos de la obra en un sitio, por categorías, con control de quién puede ver qué —incluido qué ve el cliente y qué no.
- La app del cliente. El sitio donde tu cliente ve el avance, sus documentos, y aprueba o rechaza presupuestos y extras, en vez de escribirte para preguntar.
Hay más —planificación, materiales, control de acceso a obra, garantías—, pero con estas piezas ya tienes el esqueleto.
No todo se enciende para todos
Tabiquo se adapta a lo que eres. Al crear tu cuenta eliges tu tipo de empresa —constructora, empresa de reformas o estudio técnico— y eso decide qué módulos te encuentras encendidos el primer día. Un estudio que lleva la dirección facultativa arranca con visitas, actas, diario y certificaciones, sin la parte de operarios; una constructora arranca con fichajes, partes y compras. Todo se puede ajustar luego, así que no es una decisión para siempre.
Y ahora, ¿qué?
Este era el mapa. Los primeros pasos concretos, cada uno con su guía en esta misma sección:
- Crear tu cuenta y tu estudio — el registro, en menos de un minuto.
- El panel: vista global y vista de obra — la única regla de navegación que evita perder tiempo buscando.
- Crear tu primera obra — el contenedor del que colgará todo lo demás.
Empieza por el registro y ve bajando. En un rato lo tienes montado.